Renault 4CV: el recordado 4/4 ‘made in Spain’

un Renault 4CV en el campo junto a un río

Cuando se habla de la motorización masiva de la sociedad española –ciclomotores y motocicletas al margen–, suele hacerse referencia al SEAT 600. Y si bien es cierto que el popular pelotilla contribuyó decisivamente a ello –se produjeron cerca de 800.000 unidades entre 1957 y 1973–, no lo es menos que otros modelos, como el célebre Renault 4CV, también aportaron su granito de arena y representan un recuerdo entrañable en nuestra memoria colectiva.

El primer automóvil de FASA Renault

Para hablar del Renault 4CV, antes es preciso remontarse a la creación de FASA Renault. Tras la Guerra Civil, el sector de la automoción quedó en manos del Estado y pasó a ser controlado por el Instituto Nacional de Industria (INI), creado en 1941. Entre las empresas que conformaron este grupo industrial se encontraba la Empresa Nacional de Autocamiones, S.A. (ENASA) –fabricante de vehículos industriales y automóviles Pegaso–, fundada en 1946. Y cuatro años después, también impulsada por el INI, inició su andadura la Sociedad Española de Automóviles de Turismo (SEAT).

La idea era contar con una industria automovilística nacional robusta. Pero ante la creciente demanda del mercado, el INI accedió a que otras empresas produjeran coches en España. Finalmente, tras conversaciones con varios fabricantes, se dio el visto bueno a la entrada en nuestro país de la entonces sociedad estatal francesa Régie Nationale des Usines Renault.

La firma del contrato se materializó en 1951 y se acordó que la sede de la nueva sociedad, Fabricación de Automóviles S.A. (FASA), estaría en Valladolid, ciudad que contaba con numerosos trabajadores formados en mecánica gracias a los talleres de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (Renfe) ubicados allí –muchos de los cuales formaron parte de la plantilla inicial de FASA–.

frontal del Renault 4CV
En su rediseño, el ‘bigote’ original de seis barras fue sustituido por uno de tres.

Comienza a producirse el Renault 4CV

La producción de automóviles se inició en agosto de 1953, estableciéndose como objetivo 6.500 unidades anuales del Renault 4CV, que pronto sería conocido como 4/4 por sus cuatro caballos de potencia fiscal y otras tantas puertas. En comparación con el modelo francés, el Renault 4CV español se distinguía por las siguientes características:

  • Escudo de Valladolid en el centro del volante.
  • Pequeño logo de FASA en la parte delantera.
  • Doble filtro de aire –pues muchas carreteras españolas estaban sin asfaltar–.
  • Aperturas posteriores para mejorar la refrigeración.

En 1954 fue objeto de un rediseño que afectó al frontal –que pasó de seis bigotes a tres–, el cuadro de mandos, los cristales de las ventanillas, el maletero, etc. Y se ofreció en acabado Gran Lujo con bocina exterior, faro antiniebla, neumáticos de banda blanca y molduras de adorno en las aletas posteriores.

En 1959 dejó de producirse en Valladolid, de cuya factoría salieron cerca de 26.300 unidades. En su libro El automóvil en España. Su historia y sus marcas, Pablo Gimeno Valledor comenta que «la acogida del Renault 4CV fue muy buena porque había mucha demanda de coches en esos años, pero es que, además, el 4/4 era un excelente vehículo. La capacidad de producción no era, sin embargo, muy grande, por lo que no se hizo un gran número de unidades».

parte trasera del Renault 4CV
Todo atrás: motor en la zaga y sistema de propulsión en el eje posterior.

Gestado durante la II Guerra Mundial

Este artículo del Renault 4CV quedaría incompleto si no se hablase de sus orígenes. Tras la II Guerra Mundial, en una Francia en plena reconstrucción, vio la luz este modelo que se gestó, de forma clandestina, en el transcurso de la contienda bélica.

Son muchos quienes sostienen que el 4CV fue la respuesta de Renault al Beetle de Volkswagen. Sea como fuere, en sus inicios estuvo marcado por el número 4: tenía cuatro caballos de potencia fiscal, cuatro puertas –de ahí que en España, como se ha comentado, se denominase 4/4– y cuatro plazas. Y costaba 440.000 francos.

Con una longitud de 3,6 metros, el Renault 4CV poseía una carrocería que algunos compararon con una bañera invertida. En cuanto a su motor trasero, rendía entre 17 y 21 CV –según la versión–, se asociaba a una caja de cambios de tres velocidades y permitía alcanzar una velocidad máxima de 90 km/h.

Renault lo mantuvo en producción hasta 1961, llegando a producir 1,1 millones de unidades. Rival de otro modelo francés de gran popularidad –el Citroën 2CV–, nuestro protagonista cedió el testigo al Renault 4, también recordado como 4L.

1 de septiembre de 2025. Por Bernardo Valadés. Fotos: Renault.