Quienes no están familiarizados con la historia de SEAT suelen creer que, debido a su condición de vehículo popular y coche del pueblo español, el SEAT 600 fue su primer modelo. Sin embargo, tal honor le corresponde al SEAT 1400. Lanzado en 1953, aquel sedán tuvo continuidad en el SEAT 1500, que, a su vez, dio paso a nuestro protagonista: el SEAT 132 cuya andadura se inició en abril de 1973.
SEAT 132: elegante y espacioso
Al igual que las últimas unidades de su predecesor, el nuevo SEAT 132 –derivado del FIAT 132– presentaba un frontal de doble faro. Además, contaba con limpiaparabrisas de color negro mate para evitar reflejos, tiradores de puertas enrasados y llantas de bonito diseño sin tapacubos. Pero se lo criticó por carecer de escudos de protección en los paragolpes, en los que se dispuso una tira de goma que reforzaba la elegancia del conjunto.
En cuanto al interior, la prensa alabó unos asientos más cómodos que los del 1500. Muy anchos, estaban tapizados en un atractivo y tupido tejido que simulaba ser un denso terciopelo. Y los delanteros contaban con reposacabezas –entonces no muy bien vistos porque, señalaban algunos, inducían al sueño y, por lo tanto, entrañaban un riesgo para la seguridad–.
Por lo que respecta a las plazas traseras, había mucho espacio para las piernas de sus ocupantes y se incluyeron reposabrazos central y en las puertas, luces de lectura y asideros en el techo.

Con madera de nogal y aire acondicionado
Del equipamiento del SEAT 132, cabe destacar la adopción de madera nogal en el salpicadero. Y si así lo solicitaba el cliente, podía montar aire acondicionado de fábrica. Además, incorporaba unos parasoles camuflados en el techo que se deslizaban hacia abajo y otros laterales para evitar el impacto de la luz solar de lado.
Un buque insignia rápido y cómodo
En el capítulo mecánico, el SEAT 132 se comercializó con motores de gasolina y diésel con unas cilindradas que oscilaban entre 1,6 y 2,2 litros. En el caso del propulsor de gasolina 2.0, entregaba una potencia de 109 CV y permitía alcanzar una velocidad máxima de casi 180 km/h.
Como los coches deportivos de prestigio, contaba con distribución de doble árbol de levas en cabeza. Y la correa de distribución se vio como una solución de vanguardia al disminuir la rumorosidad, si bien había que reemplazarla cada 40.000 o 50.000 kilómetros.
Con propulsión trasera, este modelo dispuso de una suspensión posterior con un guiado más eficaz que en los ejes con barra Panhard, lo cual se traducía en un comportamiento más cómodo, algo a lo que también contribuían los neumáticos radiales. Se mantuvo en producción hasta 1980.
23 de junio de 2025. Por Redacción Mobilitynews. Fotos: SEAT.

