Entre los numerosos encargos profesionales que he abordado, uno de los que recuerdo con más cariño es la elaboración de fascículos dedicados a la Serie F de Ford. Un trabajo, por cierto, que pude sacar adelante, entre otros recursos, gracias al magnífico libro Ford F-100/F-150 Pickup: 1953–1996 de Veloce Publishing. Pero antes de las familias F-100 y F-150, hubo otra que sentó las bases de una saga icónica: la gama Ford F-1.
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Motores de seis y ocho cilindros
Lanzada en 1948, la gama Ford F-1 se comercializó en diferentes configuraciones, desde la básica (chasis-cabina) hasta la de tipo furgón (panel), pasando, lógicamente, por la variante pick-up. Esta última podía adquirirse desde 1.144 dólares y montaba una mecánica sencilla estrenada en la gama de automóviles de 1947.
Concretamente, se trataba de un motor de seis cilindros de 3.700 cc, asociado a una caja de cambios de tres marchas, que otorgaba una potencia de 96 CV a 3.300 rpm. Y también podía solicitarse con un propulsor V8 de 3.900 cc, con transmisión de cuatro velocidades, que rendía 101 CV a 3.800 vueltas.
Ambas motorizaciones fueron optimizadas para mejorar el consumo. Y en 1952, el bloque de seis cilindros se sustituyó por otro dotado de válvulas en cabeza, con una cilindrada de 3.500 cc, que entregaba 102 CV.
La gama Ford F-1 era perfecta para agricultores, granjeros y pequeñas empresas. Y también destacaba como vehículo cómodo y práctico fuera del trabajo.
Propulsión trasera de serie y tracción a las cuatro ruedas opcional
Diseñada para trabajos duros, la gama Ford F-1 contaba con ballestas longitudinales en ambos ejes y en el tren posterior adoptaba un diseño de tipo Hypoid que mejoraba la estabilidad del vehículo y dotaba al conjunto de una mayor resistencia a la hora de absorber los baches y soportar la carga. Y aunque tenía propulsión trasera, especialistas como Marmon-Herrington y American Coleman se encargaban de reemplazarla por un sistema de tracción a las cuatro ruedas.

Moderna, robusta y con una cabina de un millón de dólares
Con una estética moderna y robusta, la gama Ford F-1 poseía un voluminoso frontal dotado de un capó de grandes dimensiones, unas aletas muy pronunciadas y una parrilla que integraba los grupos ópticos.
En cuanto a la cabina, la firma del óvalo aseguraba que su desarrollo había requerido una inversión de un millón de dólares. Se trataba de un habitáculo espacioso, con buena visibilidad, una banqueta para tres ocupantes y una instrumentación que disponía de velocímetro, amperímetro e indicadores de nivel de gasolina, temperatura del motor y presión de aceite. Y, opcionalmente, podía personalizarse con extras como:
- Equipo de calefacción Magic Air.
- Asiento Spiralounge con amortiguador hidráulico –sólo para el conductor–.
- Visera.
- Limpiaparabrisas en la parte derecha.

Evolución y mejoras de la gama Ford F-1
Durante su vida comercial, la Ford F-1 fue objeto de diversas modificaciones. A finales de 1948, las cinco láminas de la parrilla pasaron a ser cromadas y las llantas negras se pintaron en el color de la carrocería.
Ya en la década de los cincuenta, el frontal se rediseñó y adoptó una envolvente franja horizontal, soportada por tres apéndices, a juego con el carenado de los faros. La luneta de la cabina creció en tamaño para mejorar la visibilidad y se adoptó un tablero de instrumentos renovado.
Las versiones mejor equipadas incluían elementos exteriores cromados, asiento más mullido y tapicería bitono, reposabrazos, encendedor, luz de cortesía, etc.
1 de enero de 2026. Por Bernardo Valadés. Fotos: Ford / Archivo del autor.
