Ciertamente, reemplazar a un icono de la historia de la automoción como el Citroën DS (1955-1975) no era tarea sencilla. Pero, tarde o temprano, el popular Tiburón debía tener un sucesor en los concesionarios. Y el mismo llegó en 1974: ese año, en el Salón Internacional del Automóvil de París, se presentó el nuevo Citroën CX, que también marcó una época durante los más de tres lustros que se mantuvo en el mercado.
El último de los fantásticos coches tradicionales de Citroën
Con una estética obra de Robert Opron e inspirada en la del Citroën GS, “el CX fue el último de los fantásticos coches tradicionales de Citroën. Un año después de su aparición en el mercado, Peugeot compró Citroën y resultó ser el único modelo en el que vieron perspectivas de futuro tanto en su diseño como en su fabricación”, señala La enciclopedia del automóvil clásico (Edimat libros, 2003).
La denominación CX no era casual: su coeficiente aerodinámico (CX) era de 0,35, magnífico en comparación con el de otros modelos –el promedio de las berlinas de los 70 oscilaba entre 0,45 y 0,48, aproximadamente–.
Si a ese diseño audaz se sumaba un interior vanguardista y un buen equipamiento, no es de extrañar que en su primer año en el mercado obtuviese los galardones de Coche del Año en Europa otorgado por un jurado de periodistas europeos, el Premio a la Seguridad (Safety Prize) de la Asociación Francesa de la Prensa del Automóvil (AFPA) y el Award Auto Style concedido por expertos italianos.

Una amplia oferta de motorizaciones de gasolina y diésel
A consecuencia de la crisis del petróleo de 1973, se hizo especial hincapié en que el Citroën CX contase con motorizaciones eficientes de bajo consumo. Inicialmente, heredó propulsores del DS de 102 y 112 CV. Pero pronto llegaría una versión diésel de 66 CV que resultó ser un éxito en el Viejo Continente. No obstante, en sus primeros años en el mercado también hubo una variante enérgica GTi de gasolina, con inyección electrónica, que entregaba 128 CV.
En su etapa final, se ofreció con motores de gasolina de 115, 138 y 168 CV –este último, turboalimentado– y propulsores diésel de 75 y 120 CV –el segundo, con sobrealimentación e intercooler–. En total, entre 1974 y 1991 se contabilizaron 15 especificaciones mecánicas.
Por cierto: en relación a las motorizaciones diésel, el Citroën CX completó los 930 kilómetros que separan París y Niza sin repostar, algo a lo que también contribuyó la esmerada aerodinámica del modelo francés. ¡Todo un punto a su favor!

Con dirección Diravi, suspensión hidroneumática y ABS
De cara a que el comportamiento dinámico estuviese a la altura de una berlina de su empaque, el Citroën CX fue equipado con dirección Diravi de endurecimiento progresivo –heredada del SM y conocida como Vari-Power en el ámbito anglosajón–, suspensión hidroneumática para filtrar cualquier irregularidad del firme y frenos hidráulicos de alta presión. Respecto a estos últimos, en 1985 se convirtió en el primer automóvil francés en montar sistema antibloqueo (ABS).
Por lo que respecta al interior, concebido por Michel Harmand, también era muy innovador y en él primaba la ubicación de los mandos, agrupados en dos bloques para poder accionarlos con las puntas de los dedos sin necesidad de soltar las manos del volante monobrazo.

Citroën CX: una berlina ‘española’
El Citroën CX se comercializó con carrocerías berlina, familiar (break) y Prestige, cuya longitud se incrementaba 28 centímetros y resultó del agrado de mandatarios como Jacques Chirac, que la eligió para su toma de posesión en 1995 desechando otras alternativas más modernas.
Hasta 1991, se vendieron más de 1,2 millones de unidades del modelo galo. De ellas, 17.199 salieron de la factoría de Vigo, donde se mantuvo en producción entre 1976 y 1980, unos años marcados por la Transición española. Un periodo de nuestra historia especialmente recordado por quienes tuvimos la oportunidad de vivirlo.
En relación al CX, Pablo Gimeno Valledor observa en su indispensable libro Historia del automóvil en España que, tras su lanzamiento, “automáticamente pasó a ser el coche de élite en nuestro país. La verdad es que ha sido uno de los mejores ruteros producidos jamás”.

El último coche con el carácter de la marca
En definitiva, “el CX fue un Citroën puro. Su preciosa línea aerodinámica y todos sus usuales elementos le dieron cierta apariencia a la que se sumaron unas pocas nuevas ideas. Muchos lo ven como el último coche con el carácter de la marca”, concluye La enciclopedia del automóvil clásico.
7 de marzo de 2026. Por Bernardo Valadés. Fotos: Citroën.
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