BMW Z8: un nuevo coche de ensueño para el milenio. Con ese titular, BMW presumía de roadster en el libro BMW Group. Las etapas de una evolución. De manera resumida, como reseña dentro de las referencias del año 1999, la marca alemana señalaba que «el biplaza Z8, fabricado con los mejores materiales y la tecnología más moderna de la industria automovilística, es ya hoy un clásico de lujo que se encuentra al margen de las modas y las preferencias de una época».
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Un homenaje consciente al BMW 507
Y de una forma más generosa, en una doble página presidida por el imponente roadster germano, se observaba que el BMW Z8 era otra obra maestra del equipo que trabajaba con el estadounidense Chris Bangle, quien, con anterioridad, había sido responsable del diseño de modelos como el Fiat Coupé o el Alfa Romeo 145.
Además, se indicaba que el Z8 era «un homenaje consciente al BMW 507, que fue uno de los automóviles más hermosos y rápidos del mundo en los años 50». Y se destacaba su carácter innovador, pues poseía una carrocería ligera de aluminio construida sobre una estructura tridimensional y un motor de ocho cilindros que otorgaba una potencia de 400 CV, facilitaba acelerar de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos y permitía alcanzar una velocidad máxima (autolimitada) de 250 km/h.

El coche de Bond, James Bond
Además, como escribí en el reportaje 10 autos de James Bond que han hecho historia, el BMW Z8 participó en la película El mundo nunca es suficiente (1999). Concretamente, la unidad en cuestión disponía de:
- Blindaje.
- Revestimiento de titanio.
- Misiles tierra-aire ubicados detrás de las tomas de aire laterales.
- Conducción remota.
- Sistema de seguimiento por infrarrojos.
- Dispositivo de escucha.
Pero, por desgracia, el biplaza no tuvo un final feliz en el filme: un helicóptero con sierras de generosas dimensiones acabó cortándolo por la mitad.

Curiosidades del BMW Z8
Bajo la denominación BMW Z07, el BMW Z8 se exhibió como prototipo en el Salón de Tokio de 1997 y su versión definitiva se presentó en el Salón de Fráncfort de 1999. Llegó a los concesionarios en la primavera del año 2000, se mantuvo en el mercado durante tres años y se produjeron 5.703 unidades, ensambladas a mano, en la factoría de Múnich.
Con una longitud de 4,4 metros, su carrocería fue diseñada por Henrik Fisker, mientras que el propulsor, un V8 de 4,9 litros asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades, procedía del BMW M5 y era el motor de serie más potente de los fabricados por la marca alemana.
Los 400 CV de aquella motorización se enviaban al eje posterior y se gestionaban a través de un control dinámico de estabilidad (DSC) y un autoblocante trasero. Además, el BMW Z8 fue el primer automóvil europeo en equipar neumáticos run flat –que permitían recorrer unos 140 kilómetros en caso de pinchazo–. Y para avisar al conductor, su equipamiento incluía control de presión de los neumáticos, una tecnología innovadora en aquel momento.


4 de abril de 2026. Por Bernardo Valadés. Fotos: BMW.
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