Juan Inigo Ros: “Mi primer coche fue un Ford Fiesta XR2 que disfruté mucho”

Juan Inigo Ros al volante de un Bentley

Editor de la página web ‘Clásicos al Volante’, Juan Inigo Ros es un apasionado de la historia de la automoción. Tras compartir con ‘Mobilitynews’ su coche clásico favorito (BMW 635 CSi), en esta ocasión nos habla de los automóviles que recuerda de su infancia y niñez, su primer coche y una biblioteca-archivo en la que conserva todo tipo de documentos, desde libros y revistas hasta dosieres de prensa y facturas.

Relacionados con la automoción, ¿qué recuerdos tienes de tu infancia y niñez? ¿Recuerdas algún automóvil en particular?

Con 10 u 11 años ya acompañaba a mi padre antes de cada viaje de verano a realizar la revisión del coche familiar, un SEAT 131, a la estación de servicio de un amigo de la familia en Segorbe (Castellón). Ahí empecé a conocer los rudimentos de la mecánica. ¡Y la verdad es que me encantaron! Recuerdo con mucho cariño el SEAT 1430 que había en casa cuando yo era muy pequeño, al que siguieron un 131 y un Toledo.

¿Cuál fue tu primer coche y qué recuerdos guardas de él? ¿Alguna anécdota?

Mi primer coche fue un Ford Fiesta XR2,que me regaló mi hermano Ignacio. Era muy bonito, rojo, con los aletines negros y unas grandes ruedas en unas preciosas llantas de aleación. Potente para la época, más de 90 CV, era divertido de conducir, muy nervioso y con un comportamiento peculiar, con un consumo altísimo para la economía del estudiante que yo era entonces. Lo disfruté mucho, me abrió la puerta a esa libertad descubierta de viajes y escapadas.

En Mobilitynews ya has hablado de tu coche clásico favorito: el BMW 635 CSi. En el caso de los automóviles fabricados en nuestro país, ¿qué automóvil clásico destacarías? ¿Por qué?

Las marcas nacionales siempre me han interesado y he leído mucho sobre ellas, ocupando una parte destacada en mi biblioteca. Tuve la suerte de vivir de cerca la restauración de un Pegaso Z-102 Spider Serra (SS2), aprendiendo mucho sobre la marca y su técnica. También he podido conocer el proyecto de mi amigo Domingo Ochoa, el GTA Spano, de alguna manera sucesor del Pegaso. Destacaría a estos dos vehículos: uno ya clásico y el otro que, sin duda, lo será.

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Te declaras un bibliófilo empedernido. ¿Cuándo comenzó esa afición? Dentro de tu vasta colección, ¿qué tres libros recomendarías a los lectores interesados en la historia de la automoción?

Mi padre, doctor ingeniero industrial, era el responsable técnico de la empresa textil de nuestra familia. Y en su biblioteca tenía muchos libros técnicos que leía desde muy pequeño, como el tratado Motores diesel de Orville Adams o una edición de 1955 del Manual de automóviles de Manuel Arias-Paz que me regaló cuando yo tenía nueve años. Ahí empezó mi interés por los libros. Además, mi madre era una gran lectora y en casa siempre hubo miles de libros a disposición mía y de mis hermanos.

De mi biblioteca me cuesta recomendar solo tres títulos. Pero en mi selección no faltaría cualquier edición del Manual de automóviles de Arias-Paz, toda una referencia para mí y del cual aprendí las nociones básicas de mecánica. También el libro Veteranos y clásicos de Josep Vert i Planas, pues es una interesante historia sobre cómo se vivió la automoción en España durante la segunda mitad del siglo XX. Y la Enciclopedia del Auto publicada por Planeta DeAgostini, excelente obra que me permitió tener una visión en conjunto del automovilismo histórico.

En materia de libros, si bien coleccionas todo tipo de volúmenes, ¿qué temas son tus favoritos: historia, técnica, diseño…?

En mi biblioteca-archivo trato de cubrir todas las facetas de la automoción. Una parte importante es el material publicado por los fabricantes: material promocional, catálogos, documentos técnicos, dosieres de prensa… En cuanto a revistas, tengo las colecciones completas de cabeceras tan entrañables como Autofoto, Clásicos del Motor, Clásicos Exclusivos, Coches Clásicos, Garage Clásico, Motor Clásico o RPM, así como números seleccionados o monográficos de Altas Prestaciones, Automóvil, Autopista, etc.

En cuanto a los libros, hay sitio para multitud de temas: biografías, boletines de clubes, catálogos de exposiciones y museos, competición, diseño, divulgación, economía, ensayos históricos, historia, logística, marketing, monografías sobre marcas y modelos, motociclismo, técnica…

Trato de adquirir todas las novedades publicadas en castellano y todos los documentos históricos que me permite el presupuesto. Tengo la gran suerte de tener buenos amigos que escriben libros sobre diversos temas vinculados al motor y sus títulos no pueden faltar en mi biblioteca. Y otra de las patas de mi archivo es una importante fototeca en la que gestiono y administro muchísimas fotografías, casi todas de mi autoría.

Finalmente, poseo una sección dedicada a las documentaciones históricas de vehículos que me interesan con certificados de fabricación, expedientes administrativos, facturas, etc. Suelo adquirir todo lo que puedo, desde manuales técnicos y de taller hasta dosieres de prensa, libros y revistas. Con los años he creado una buena red de proveedores que me permiten acceder a documentación de gran nivel.

Como temas favoritos, o en los cuales estoy especializado, puedo citar las marcas Bentley, Daimler, Jaguar y Rolls-Royce, de las cuales tengo secciones destacadas.

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También te interesa descubrir las historias desconocidas que hay detrás de los coches, los concesionarios, los talleres, los restauradores… ¿Puedes compartir una de esas historias con los lectores de Mobilitynews?

Actualmente, estoy trabajando en un reportaje en el que contaré la historia de un concesionario americano, Moreno Hermanos, sito en Valencia y propiedad de los antecesores de un buen amigo mío y gran aficionado, Paco Pons. Durante las primeras décadas del siglo XX importaron marcas como Dodge, McFarlan, Overland o Willys-Knight. Gracias a la documentación original que conserva la familia, he podido descubrir una historia que desconocía de los principios de la automoción en Valencia y conocer mejor a sus protagonistas.

Como siempre digo, hay muchas historias esperando ser contadas, de manera que siempre estoy rastreando historias que salen al hilo de los documentos que adquiero. Detrás de cada factura, fotografía o manual que llega a mis manos puede haber una buena historia. El problema es el tiempo para trabajarla o disponer de los permisos de las personas involucradas para darla a conocer.

Recuerdo que, tras publicar la prueba de un Jaguar Mk IV en Clásicos al Volante, contactó conmigo uno de los antiguos propietarios de ese vehículo. Fue muy bonito que me explicara la parte de la historia de ese coche que desconocía y que me hiciera llegar fotos inéditas.

También disfruté recuperando la historia oculta de un maravilloso Maserati 5000 GT Bertone que tuve la oportunidad de probar y conocer a fondo. Pero igual que se producen historias bonitas, tengo documentadas situaciones, como poco, administrativamente irregulares o que podrían ser constitutivas de delito.

Qué opinión te merece el Reglamento de Vehículos Históricos que se aprobó en 2024? ¿Contribuirá a preservar nuestro patrimonio de coches y motos?

A grandes rasgos, el nuevo Reglamento de Vehículos Históricos me parece correcto. Era una vieja reivindicación planteada por los aficionados y profesionales del sector del vehículo histórico y de colección. Nuestro patrimonio necesitaba una herramienta, ágil y asequible, que incentivara catalogar como históricos vehículos que, de otra manera, correrían el peligro de ser apartados de la circulación debido a la presión que, en contra de los mismos, ejerce la normativa medioambiental, como las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).

1 de mayo de 2026. Por Bernardo Valadés. Foto: Amparo Mora Herrero.