Mi fiable y eterno Mercedes-Benz W124 300D de 1993

Mercedes-Benz W194 de 1993

David Buergo García ha aceptado la invitación de ‘Mobilitynews’ para hablarnos de su coche clásico favorito: un Mercedes-Benz W124 300D de 1993. David afirma que “desde niño me apasiona cualquier cosa que se mueva”. Y además de los vehículos clásicos y la aviación, siente interés por la horología.

Mi relación con los Mercedes-Benz comenzó desde niño, ya que a principios de los años 80 tenía unos familiares en Asturias que poseían un precioso W123 240D. Más tarde, ya en Tenerife, descubrí que prácticamente todos los taxis de la isla eran Mercedes-Benz, donde se veían las maravillas diésel W123 y W124. Los taxistas no dejaban de comentar hazañas de ambos modelos y yo me enamoré del W124 en 1990, cuando tenía 16 años y, por diferentes referencias, conocí las entrañas de este vehículo.

Pero no fue hasta hace ocho años atrás cuando decidí adquirir uno. Lo buscaba con el interior de color azul, motor diésel de seis cilindros, cambio manual y aire acondicionado. Y que fuera anterior a la tercera generación de este modelo, hasta mediados del año 1993, para evitar el problema del cableado ecológico de Mercedes-Benz que degradaba los plásticos con el tiempo y provocaba averías eléctricas.

Mercedes-Benz W194 de 1993

Adquisición y restauración de mi Mercedes-Benz W124 300D

Al final, conseguí lo que quería. Esta unidad circuló mucho tiempo por Palma de Mallorca y presentaba problemas de corrosión, debido al salitre, por varias zonas de la carrocería y del subchasis trasero. Por ello, lo adquirí por un precio verdaderamente ridículo cuando ya se encontraba en la Comunidad de Madrid.

Su restauración de chapa y del subchasis duró un año en el taller, no hubo que meterse con su robusta y fiabilísima mecánica para nada, y hasta hoy sigue así, solo con cambios de filtros y fluidos, aparte del desgaste normal de neumáticos y pastillas de los frenos, siendo su mantenimiento el más barato de todos los vehículos que tengo y he tenido.

Me encanta este automóvil: es bonito, un tanque refinado desde cualquier punto de vista, posee unas prestaciones excelentes para el tráfico actual con su cambio manual, pudiendo establecer cruceros de límite de velocidad sin despeinarse, su consumo es bastante contenido (entre 6 y 7,5 litros cada 100 kilómetros) y, además, algo que es impagable, sé a ciencia cierta que va a funcionar al primer giro de su llave de contacto.

interior del Mercedes-Benz W194 de 1993

14 de junio de 2026.